Hija de reyes, madre de reyes y un nombre olvidado en la Hispania de los godos y de los pueblos celtas.
En “La Reina sin Nombre” nacen Hermenegildo y Recaredo, “Los Hijos de un Rey Godo”; sin embargo, desde que comencé a escribirla, me di cuenta de que la historia de ambos hermanos debía estar engarzada en la situación real de la época: visigodos e hispanorromanos, bizantinos y pueblos celtas. Una época en la que se produce la unión de todos los pueblos de la península bajo la hegemonía de un rey, Swinthila.
En plena Alta Edad Media, cuando la Península Ibérica se debate entre las invasiones de clanes procedentes del mundo germánico y los restos de la sociedad hispanorromana, una niña huérfana es acogida por los albiones, tribu de origen celta que en el siglo VI habitaba los montes del noroeste de la Península Ibérica, en una zona comprendida entre las actuales comunidades de Asturias y Galicia. Conocida por su pueblo como Jana, la chiquilla aprenderá los secretos de las artes curativas de la mano del druida Enol y participará en los conflictos territoriales del momento. Enamorada de Aster, príncipe de los albiones, deberá elegir entre su amor y su deber.
La historia de Jana nos introducirá de modo gradual en el esplendor del reino godo de Toledo en época del monarca Atanagildo y su misterioso origen nos desvelará la vida en la corte merovingia durante el reinado de Clodoveo.






